Los asistentes compran la entrada, llegan al recinto - y no abren la aplicación. El networking, las votaciones, el programa y las activaciones de los partners simplemente no arrancan: no hay nadie dentro.
El problema no está en las funciones de la app, sino en la activación. Una aplicación por sí sola no genera participación - hay que llevar a los asistentes dentro en los momentos adecuados.
Dónde se pierde el valor de la aplicación
«Descargar → registrarse → confirmar → encontrar el evento → entender qué hacer». Son cinco barreras antes del primer beneficio. La mayoría abandona antes de llegar a él - y el organizador no lo ve en los informes.
Cuanto más largo es el camino hasta el «primer clic», menos gente hay en la aplicación el día del evento. Acortar ese camino importa más que añadir una función más.
El embudo de acceso: al beneficio llegan unos pocos
No pesan lo mismo. Lo que más daño hace es la fricción del acceso - y por ahí empezamos.
Descargar, registrarse, confirmar, encontrar el evento, aclararse. En esa cadena es donde se pierde más gente.
Si el beneficio no resulta evidente en 10 segundos, la aplicación se percibe como una carga añadida y no como una ayuda.
El día del evento la gente va con prisa, hace cola y conversa. Es un mal momento para «enseñar» a usar la aplicación desde cero.
No una función, sino un sistema de puntos de entrada: justo después de la compra, antes del evento, en el recinto y en los momentos clave sobre el escenario. En cada momento - un motivo claro para entrar.
Cada comunicación lleva a una acción concreta, no «simplemente a la app». Cuanto mayor es la motivación en ese momento, más corto es el camino.
El recorrido del asistente: cuatro momentos de activación
Resolvemos el problema de forma sistemática: activamos a la gente donde la motivación está en su punto más alto.
Justo después del pago, mientras la motivación está al máximo, mostramos un recorrido rápido y proponemos una primera acción.
En el vestíbulo y en las salas mostramos valor en vivo: el muro, el programa, una votación, el top de asistentes, la próxima ponencia.
Cada QR lleva a una sección concreta: el plano de la sala, el horario, un cupón, una gincana, el networking, un sorteo.
Eliminamos la contraseña y el registro: «Entrar» - y el asistente ya está dentro, directamente en un escenario útil.
Un beneficio claro e inmediato: «abre la app y consigue un cupón». Los repartimos por franja horaria, zona, actividad, categoría de entrada o acuerdo con partners.
Elementos probados en distintos proveedores de event app que aportan un aumento notable de la participación.
Una gincana por el recinto: visitar un stand, escanear un QR, valorar una ponencia - a cambio de puntos y premios.
Las diapositivas de los ponentes, las grabaciones, las checklists y los extras de los partners se entregan dentro de la aplicación.
Abrimos las votaciones, el Q&A y las encuestas justo en el momento sobre el escenario: en pantalla, un QR y un temporizador.
3-4 campos en lugar de un cuestionario. El objetivo es dejar que empiecen a usarla, no que se pongan a «rellenar».
No a todos a la vez, sino por intereses, tracks y tipo de entrada: a mayor relevancia, más clics.
Un plan breve para que las mecánicas funcionen como un sistema y no como un conjunto de ideas sueltas.
Cupones, gincana, contenido útil, guiones para las pantallas y enlaces one-tap.
Principio: cada comunicación lleva a una acción concreta, no «simplemente a la app».
Un correo con acceso de un solo uso, el perfil rápido y la elección de track e intereses.
Objetivo: conseguir el primer acceso antes del día del evento.
Pantallas en el vestíbulo, QR por zonas, mecánicas en directo en las salas y cupones en la barra.
Objetivo: que vuelvan a entrar y participen en las actividades.
En la demo repasaremos su programa y elegiremos las mecánicas de activación que encajen con el formato de su evento - desde la thank-you page hasta los cupones en la barra.
Sin integraciones complicadas. Responde una persona real por Telegram.